Posturas para dormir que favorecen el descanso

Hay muchos factores que intervienen en que durmamos mejor y tengamos un tiempo de descanso de calidad. Evitar irse a dormir habiendo comido cosas pesadas o no estar con el teléfono justo antes de apagar la luz influyen en que durmamos mejor. Otro hecho que interviene es la postura que tenemos durante el tiempo de descanso, no hay una sola correcta y depende mucho de cada persona, sin embargo, sí que hay determinadas posturas que favorecen más el sueño y evitan ciertas patologías después. En el post de hoy hablaremos sobre las mejores posturas para dormir:

Dormir de lado

El nombre técnico de esta postura es decúbito lateral y siempre es mejor hacerlo sobre el lado izquierdo. Las principales ventajas que tiene esta postura son, por un lado, reducir la acidez estomacal y por otro, favorecer los procesos linfáticos además de ser una de las más recomendadas durante el embarazo, ya que dormir de costado incrementa que los nutrientes y la sangre lleguen a la placenta. Más allá de esto, muchos estudios también confirman que reduce las posibilidades de padecer Alzheimer y otras enfermedades neurológicas.

Boca arriba

Junto con dormir de costado, esta postura resulta una de las más beneficiosas para el sueño. Sí que es verdad que no está recomendada para embarazadas y para aquellos que roncan, las personas que se encuentran fuera de estos dos casos encontrarán grandes beneficios en esta postura.

Uno de los grupos que sale más beneficiado es el de las personas propensas a tener dolores de espalda. Dormir boca arriba facilita que la columna vertebral se mantenga recta y estirada, hecho que previene muchos dolores de espalda. Además, esta postura también previene el reflujo y otros males estomacales, ya que liberas a tus órganos del peso que supone dormir boca abajo y evitar los dolores del estómago.

Como vemos, en una buena conciliación del sueño intervienen muchos elementos, de la misma manera que hay posturas que, en líneas generales, lo mejoran, hay otras que es mejor evitar. En los casos más leves, una postura atípica del cuello o de espalda puede hacer que nos levantemos con dolor cervical o lumbar.

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