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Conoce los 3 hábitos saludables que harán aumentar tu productividad diaria

Detrás de la frase “somos lo que pensamos y lo que hacemos” se esconde una prueba infalible. Si buscamos el porqué detrás de cada acontecimiento de nuestra vida nos damos cuenta en parte el resultado depende únicamente de nosotros. A veces nos felicitamos por el éxito, pero otras veces nos machacamos porque no conseguimos hacer lo que nos proponemos y luego nos tranquilizamos con la excusa de que nos falta tiempo. Es cierto, el tiempo es un factor limitado y escaso, sin embargo, si aprendemos a distribuirlo correctamente con nuestro hábitos, seremos capaces de aprovecharlo en mayor medida y acabar casi todo lo que nos propongamos.

Planifica tus acciones

La organización es la esencia de la productividad en cualquier ámbito. Es lo primero que deberíamos hacer antes de pasar a la acción. Puedes comprobar que detrás de cualquier proyecto personal o profesional de éxito hay una planificación coherente. Por ello, una vez tengamos el día planificado podremos ejecutar todas las tareas correctamente.

Nuestro tiempo es valioso y es limitado. Un día entero tiene 24h, teniendo en cuenta que la mayor parte de las horas están destinadas al descanso y al trabajo, y seguido de la alimentación y el ocio. Dicho esto, ¿por dónde empiezo? En primer lugar,  antes de distribuir las tareas, debemos proponer unos objetivos, que pueden ser diarios, semanales o mensuales. Por ejemplo, dormir un mínimo de 8h los fines de semana, realizar la clase de yoga en menos de 40 min o revisar cada día qué productos faltan en la despensa. Recuerda que los objetivos deben ser concretos, claros y cuantificables.

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Una vez tengamos claros los objetivos semanales podemos comenzar a organizar y priorizar las tareas. Para no saturarte, puedes agrupar las tareas por temática, por ejemplo si son relativas al trabajo, a la familia o personales. Esto nos será de gran ayuda para hacerlas en cadena y en el momento más adecuado. Puedes utilizar una lista que contenga las 3 tareas más importantes y de las que dependen todas las demás, que se convertirán en subtareas. Asimismo, durante el día es normal que surjan más ideas, apuntalas en todo momento para poder distribuirlas eficazmente.

Entre las mejores herramientas de organización se encuentra la clásica agenda. Puede ser en papel o digital. Si lo que prefieres es ir más ligero y poder tomar notas en cualquier lugar te recomendamos el calendario que ofrece Google. Tiene la función de ser sincronizado en muchos dispositivos y además puedes añadir otras personas para que colaboren o compartan sus tareas.

Duerme lo suficiente

El sueño es una necesidad biológica que tienes que cuidar por encima de todo. De ella depende tu estado físico y psicológico. Según la National Sleep Foundation un adulto debe dedicar al descanso entre 7 y 9 horas.

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Al principio puede parecer difícil y pesado pero, una vez logres establecer una rutina de sueño estable podrás comprobar todo los beneficios que te aporta. El gran beneficio se lo lleva el sistema inmunitario. El sueño ayuda a la regeneración, lo fortalece y así puede hacer frente a las bacterias. Seguidamente, el descanso es el gran aliado de nuestro peso. ¿Cómo? Mientras dormimos nuestro cuerpo usa la reservas de energía para abastecerse favoreciendo la quema de grasa. Por último el sueño también influye en nuestro estado de ánimo. Cuando dormimos lo suficiente y nuestro cuerpo se relaja, es menos propenso a sufrir estados de inestabilidad y depresión.

Por el contrario, si dormir suficiente nos reporta ventajas, dormir menos de lo normal puede conllevar con el tiempo la aparición de enfermedades y trastornos. Dormir menos de 6 horas diarias puede afectar notablemente al estado mental. Es paulatino pero al final se vuelve grave, disminuyendo la capacidad de atención y haciendo más difícil recordar las cosas. A nivel físico, notaremos como cada día nos levantamos cansados y sin fuerzas. ¿Por qué? La razón se encuentra en los tejidos del cuerpo, que no acaban de regenerarse totalmente.

Haz ejercicio y cuida tu nutrición

La actividad física, va más allá del aspecto estético, pues su verdadera función se encuentra en el mantenimiento y mejora de las capacidades físicas que tenemos por naturaleza. Y si el cuerpo es el motor, los alimentos son nuestro combustible, nos ayudan a mantener una actividad física y mental estable, y sentirnos mejor mientras desempeñamos nuestro día.

En primer lugar, es recomendable convertir el ejercicio en una actividad semanal y constante. ¿Por qué? Porque no solo obtendremos un resultado a corto plazo y nos sentiremos bien físicamente, sino que con el paso de los años podremos comprobar que nuestra fortaleza física aumenta igual que nuestro rendimiento. ¿Qué se entiende por ejercicio? Podemos considerar como ejercicio cualquier forma de movimiento que haga aumentar nuestras pulsaciones a unos niveles medio-altos y estimule la estructura muscular. Estos ejercicios (levantar peso, correr, nadar, etc) se pueden realizar tanto por las mañanas como por la tarde, dependiendo de nuestros horarios. Hazlo por la mañana si tienes tiempo, de este modo aprovecharás toda la energía y podrás empezar el día con más fuerza.

Estudios como el de la Universidad de Gotemburgo han demostrado una sólida correlación entre el ejercicio y su beneficio en la cognición de las personas. Después de realizar el esfuerzo físico, nuestro cuerpo produce una mayor secreción de una hormona llamada endorfina, que refuerza la conexión y la velocidad de comunicación entre las neuronas.

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Por otro lado, la nutrición se encuentra estrechamente vinculada con el ejercicio, si no abastecemos nuestro organismo de materia prima (proteínas, carbohidratos y grasas), no funcionará de una manera correcta. No debemos evitar el desayuno, nuestro cuerpo nos pedirá energía para empezar el día, pues no rendiremos lo suficiente cansados y hambrientos. En segundo lugar intenta dividir las comidas a lo largo del día, así no vas a sobrecargar tu estomago, evitarás el cansancio de la digestión y tu organismo podrá recoger los nutrientes de manera más eficaz. Y en relación a las cenas, trata de ingerir una menor cantidad de carbohidratos pues no necesitas tanta energía a la hora de dormir, en su lugar, ingiere más proteína para que tus músculos puedan regenerar sus tejidos adecuadamente.

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Es sorprendente cómo los hábitos pueden cambiar nuestro rendimiento. El cuerpo nos lo agradecerá, nos hará sentir llenos de fuerza y energía. Por su parte, la mente será capaz de pensar con más facilidad, recordar los asuntos pendientes y distribuirlos con rapidez. Ahora ya puedes empezar con planificar tus hábitos, mejorarlos y ver los que más se adaptan a ti. ¿Nuestro consejo? Prueba, prueba y no te canses de probar, hasta conseguir el mejor resultado.

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