5 Posturas de yoga para ayudarte a dormir

El yoga es una técnica tradicional, espiritual, física y mental que nació en la India hace muchísimos años. Y no solo eso, sino que hoy en día es una de las actividades más practicadas. Por sus múltiples beneficios, esta disciplina es recomendada en muchos aspectos, pues sus resultados son fácilmente visibles en un tiempo que otros deportes y actividades físicas no consiguen. Como algunos sabréis, el yoga tiene una estrecha relación con la respiración, hecho que después repercute positivamente en nuestro descanso. Por el estrés y nuestro acelerado ritmo de vida, no nos sorprende que tres de cada cuatro españoles sufren insomnio. En el post de hoy, hablaremos de cinco posturas del yoga que ayudan a conciliar el sueño y mejoran su calidad.

Padmasana

Esta postura no es de las más complicadas, para realizarla debes sentarte en el suelo con la espalda recta y las piernas estiradas hacia delante. Después, dobla una de las rodillas y recoge el pie, llevándolo hacia ti y colocándolo encima del muslo de la otra pierna. Después repite la misma operación. Esta postura es ideal para meditar y hacer respiraciones que nos ayuden a relajarnos y a despejar la mente. Para aprovechar al máximo lo que esta postura nos puede dar, inhala y exhala por la nariz, alternando las fosas nasales y cerrando la otra con el pulgar. Para que sea efectiva, esto se debe repetir durante 20 o 30 minutos.

Janusirsasana

Al igual que con la postura anterior, para esta también debes empezar sentándote en el suelo. Una vez ahí, debes doblar la rodilla derecha hasta tocar con la planta del pie debajo del muslo izquierdo, la otra rodilla debe estar apoyada en el suelo. En caso de no llegar con la rodilla, es recomendable apoyarla sobre un cojín. Cuando hayas obtenido esta postura, inhala y exhala mientras estiras y flexionas hacia delante estirando los brazos, el objetivo es tocar los dedos de los pies. Durante el tiempo que realices la postura, concéntrate en la respiración y hazla lo más profunda posible.

Balasana

Esta postura es de las mejores para llegar a relajarse, especialmente si la dejas en el final de tu sesión. Entre otras cosas, ayuda a calmar la mente y a relajar el cuerpo. Siéntate de rodillas con los pies hacia atrás y la espalda recta. Relaja los hombros y los brazos y apoya las manos sobre las rodillas. Haz respiraciones profundas, expirando e inspirando mientras inclinas la espalda, los brazos hacia delante y la frente apoyada en el suelo, esto durante 5 minutos. Además también trabajarás mucho la resistencia.

Halasana

Para esta postura debes tumbarte boca arriba y levantar las piernas por encima de la cabeza hasta que los pies toquen el suelo detrás de ti. Si te ayuda, puedes colocar las manos en la espalda o apoyarlas en el suelo. En esta posición, el flujo de la sangre se invierte, relaja la mente, levanta el ánimo y permite eliminar la tensión muscular de los hombros, cuello y espalda.

Savasana

Túmbate boca arriba en el suelo, cierra los ojos y relaja completamente los brazos y el resto del cuerpo. Es muy importante que visualices la inspiración en el centro del pecho y exhala soltando el aire hacia tus extremidades.

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