alimentación a partir de los 70

¿Cómo cuidar la alimentación a partir de los 70?

El culto por el cuerpo está constituido como una tendencia cultural de nuestra sociedad. Mantener una buena alimentación, practicar ejercicio y seguir cuidados estéticos diarios solo algunas de las rutinas que nos acompañan en nuestro día a día. No obstante, todo esto es perecedero y el paso del tiempo conlleva estragos inevitables. La edad lleva asociados unos cambios fisiológicos que afectan en mayor o menor medida a las pautas alimenticias y al estado nutricional.  

A partir de cierta edad se debilitan los sentidos y al tener menos gusto y olfato se reduce el interés por la comida; el estómago se vacía más despacio y eso adelanta la sensación de saciedad, etc. De ahí que, como muy tarde a los 70 años, convenga revisar los hábitos alimentarios para adaptarlos a las nuevas necesidades biológicas y a los hábitos de vida de cada persona.

alimentación a partir de los 70

¿Qué deberíamos hacer a partir de los 70?

Existen algunas pautas, meramente orientativas eso si, pues están condicionadas al estado de salud de cada persona, ya que hay enfermedades que exigen restringir ciertos alimentos.

Ingerir menos calorías y más proteínas: está clara esta parte, pero sin embargo no solo nos tenemos que ceñir a una mayor ingesta de proteína sino que también hay que centrarse en la ingesta de vitaminas y sobre todo evitar el déficit de vitamina D, B12 y ácido fólico, seguidos por las vitaminas B1, B6 y E, así como calcio, fósforo, hierro, potasio, magnesio y zinc.

Tomar más fibra y agua: con los años también hay que incorporar a la dieta más alimentos con fibra y más líquidos porque el tránsito intestinal y las digestiones se ralentizan y son frecuentes los problemas de estreñimiento o de diarrea. Conviene beber agua cada media hora para reponer líquidos pero también incorporar zumos naturales, caldos, ect para mejorar la hidratación.

Hacer cinco o más comidas al día: por lo general las personas mayores ven muy mermado su apetito y el deseo de comer y lo habitual al envejecer es acabar comiendo entre un tercio y la mitad de lo que se comía de joven. Por eso, los expertos, sugieren hacer cambios organizativos en la dieta, preparar menús variados para no caer en el aburrimiento y que haya más combinación de nutrientes, comprar a diario para priorizar los productos frescos y de temporada, y repartir la comida en cinco o más ingestas  para no tomar grandes cantidades en las comidas principales y facilitar la digestión. 

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